Hay alumnos que solo empiezan cuando alguien se lo recuerda, necesitan que un adulto les diga qué hacer a cada momento o abandonan en cuanto aparece una dificultad.
Y esto no siempre significa falta de interés.
Muchas veces lo que falta es autonomía: saber organizarse, empezar una tarea sin ayuda, decidir qué estudiar primero o continuar cuando algo no sale a la primera.
La autonomía también se enseña
No basta con decir: “Tienes que estudiar solo.”
Primero hay que enseñarle cómo hacerlo: preparar el material, dividir las tareas, marcar objetivos pequeños, comprobar lo aprendido y saber cuándo pedir ayuda.
Poco a poco, el objetivo es que el alumno necesite cada vez menos supervisión.
En Arquimedianos trabajamos para que nuestros alumnos no dependan siempre de alguien que esté detrás de ellos. Queremos que aprendan a organizarse, tomar decisiones y asumir responsabilidad sobre su propio estudio.
Ayudar no es hacer las cosas por ellos. Es enseñarles a que algún día puedan hacerlas solos.
¿Cada tarde tienes que estar pendiente para que estudie? Cuéntanos qué está pasando y te orientamos.
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